26 de abril de 2016

Leyendo a Rubén Darío

Los alumnos de 1º de Bachillerato del I.E.S. La Granja finalizaron este lunes la lectura pública con motivo del Día del Libro recordando el legado que nos dejó Rubén Darío, genial poeta nicaragüense perteneciente al Modernismo Parnasiano, de cuya muerte se han cumplido 100 años en este curso. 

La Sala de Usos Múltiples de nuestro centro se llenó por momentos de un halo de belleza aristocrática, de color, de sensorialidad y de plasticidad sólo interrumpida por los aplausos de los allí congregados al escuchar en boca de sus compañeros versos tan afamados como los siguientes:


 «¡Oh, reina rubia! —díjele—, mi alma quiere dejar su crisálida
y volar hacia ti, y tus labios de fuego besar;
y flotar en el nimbo que derrama en tu frente luz pálida,


"Y el cuello del gran cisne blanco que me interroga..."

"La princesa está triste... ¿Qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,"


"Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer..."

"¡que nadie ha podido vencer todavía,
por la adarga al brazo, toda fantasía,
y la lanza en ristre, toda corazón!"

"DICHOSO el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque ésa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo
ni mayor pesadumbre que la vida consciente"





Lectura de Azul...


Lectura de Prosas profanas...


 Lectura de Cantos de vida y esperanza...

"Letanía de nuestro Señor Don Quijote..."

Otro poemas...




El velo de la reina Mab... , prosa poética, como broche de oro para un MES DEL LIBRO repleto de cumpleaños literarios...



"Entonces la reina Mab, del fondo de su carro hecho de una sola perla, tomó un velo azul, casi impalpable, como formado de suspiros, o de miradas de ángeles rubios y pensativos. Y aquel velo era el velo de los sueños, de los dulces sueños que hacen ver la vida de color de rosa. Y con él envolvió a los cuatro hombres flacos, barbudos e impertinentes. Los cuales cesaron de estar tristes, porque penetró en su pecho la esperanza, y en su cabeza el sol alegre, con el diablillo de la vanidad, que consuela en sus profundas decepciones a los pobres artistas.
Y desde entonces, en las buhardillas de los brillantes infelices, donde flota el sueño azul, se piensa en el porvenir como en la aurora, y se oyen risas que quitan la tristeza, y se bailan extrañas farándolas alrededor de un blanco Apolo, de un lindo paisaje, de un violín viejo, de un amarillento manuscrito..."·

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