17 de marzo de 2017

Las niñas de Alcásser

Cuando escuchamos hablar de las niñas de Alcásser, nos referimos a la siguiente historia:
Corría el año 1992, después una Expo de Sevilla y unas Olimpiadas de Barcelona, España, se sumía en el horror del brutal crimen de las niñas de Alcásser. En estos años era muy famosa la " Ruta del Bacalao", en Castellón.
Toñi, Miriam y Desirée, vecinas del pueblo de "Alcásser", Valencia, decidieron un viernes trece de noviembre ir a la discoteca "Coloor", que se encontraba en dicha ruta. Tres adolescentes con sus proyectos e ilusiones, y con sus ganas de paserlo bien, hacían planes para ir a esa discoteca, ya que había una fiesta del Instituto donde ellas estudiaban. Acordaron en verse horas antes para arreglarse. Estaban muy ilusionadas porque iba a ir el chico que a una le gustaba. A continuación fueron a visitar a una amiga que estaba enferma. Desde allí Miriam llamó a su madre porque no tenían quien le llevara a la fiesta. La madre le dijo que su padre estaba enfermo también, así que las tres chicas pensaron en hacer autostop para llegar hasta allí. Se pusieron en marcha y afortunadamente, un chico del pueblo y su novia las montó en el coche.
Este les preguntó:
* ¿Dónde os llevo? ¿Qué vais a la "Ruta del Bacalao"?
* Si, a la fiesta de la discoteca de "Coloor", ¡que está "chachi-piruli"! - respondió Toñi-
Las chicas, jamás pensaron que esa noche iba a tener tan fatídico desenlace.
Al cabo de dos kilómetros, el coche del chico empezó a perder gasolina.
* Perdonad chicas, tenéis que bajaros aquí. No os preocupéis, la discoteca queda tan solo 10 minutos.
* ¡Uff! ¡Qué fastidio! - contestó Miriam-
* Bueno, de todos modos, gracias -continuó Desirée-
Las adolescentes bajaron del coche y quedaron varadas en una gasolinera donde decidieron volver a hacer autostop. Al poco tiempo, apareció un coche con dos hombres que rondarían entre los veinte treinta años, ofreciéndoles llevarlas a donde ellas dijeran:
* ¿A dónde vais niñas? -preguntó uno de los ocupantes-
* A la discoteca "Coloor" -respondieron al unísono-
El coche pasó por delante de la discoteca y no paró, continuó su trayecto. Las niñas le
le rogaron que retrocedieran:
* ¡Por favor, parad!, es ahí la discoteca – dijeron ellas- Los hombres, sin hacerles caso, continuaron su camino. Las chicas asustadas empezaron a gritar, ya zamarrear al conductor, rogándole que pararan. El copiloto enfadado propinó varios puñetazos a las
niñas con una violencia brutal. Estas se esperaban lo peor.
Fueron conducidas a una casa abandonada, cerca del pantano de Tous, donde allí las maniataron y empezaron a sentir con horror vejaciones, violaciones y toda clase de torturas por estos dos individuos.
A las dos horas de desaparecidas, los familiares de las tres chicas empezaron a buscarlas y hacían conjeturas de que pudo haberles pasado, llegando a pensar que se habían escapado de mutuo acuerdo o que alguien las tenía retenidas contra sus voluntades.
Pasaron setenta y cinco horas hasta el trágico hallazgo. Un apicultor que fue a ver sus
colmenas, cerca del pantano de Tous quedó aterrado al ver que una mano esquelética salía de la tierra. Se lo hizo saber a la Guardia Civil y junto a policias y periodistas desenterraron los tres cuerpos quedando estupefactos de la gran atrocidad que
habían cometido con ellas.
España se sumió en un gran duelo, ya que todos lloraron el asesinato de esas tres niñas.
Ahora quedaba lo más difícil, buscar al culpable o a los culpables. Después de indagar entre los delincuentes más conocidos en el pueblo, las pruebas concluyeron a dos presuntos asesinos: Antonio Anglés y Miguel Ricart, conocidos en el pueblo como drogadictos y sobre todo Antonio Anglés como maltratador de su familia, violador y ex-convicto de la ley.
Miguel Ricart fue el único que cumple la condena, ya que el otro acusado se dio a la
fuga en el momento que la fuerza de la ley fue en su búsqueda.
El padre de Miriam, no conforme con las autopsias de las niñas y las acusaciones que se hicieron a estos dos delincuentes, quiso ir más allá haciendo distintas investigaciones a las ya concluidas, pensando que ese brutal asesinato no pudo ser
perpetrado por solo dos personas. Pidió la segunda opinión de otro forense y este mismo le dijo que no podía investigar, ya que muchas pruebas habían sido manipuladas o limpiadas. El padre de Miriam pensaba que todo lo habían hecho una organización de pederastas y que las habían grabado mientras las torturaban y violaban.
Todo esto lleva a la conclusión de que exactamente nadie supo lo que pasó con las chicas; ya conocidas como las "Las chicas de Alcásser"!
Bajo mi punto de vista no quiero ni imaginar el horror que vivieron y el dolor de sus
padres y ojalá nunca más se repita semejante crueldad.
Me ha interesado el tema del maltrato a la mujer porque aunque hayan pasado bastantes años, poco ha cambiado.

Aurora Luque, 4º B

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